martes, 13 de julio de 2010

Los hermanos de Chile saludan Fraternalmente a nuestro Hermano Enrique Terceiro
en el día de su Santo, Dios le bendiga siempre y le ilumine el camino.

Orden Católica Caballeros Templarios de Chile

13 de julio
SAN ENRIQUE
emperador

(† 1024)
En la primavera del año 973 el ducado de Baviera celebraba con grandes festejos el nacimiento del príncipe heredero. Este niño, que llegaría a ser emperador y santo, era hijo de Enrique el Batallador, duque de Baviera, y de la princesa Gisela de Borgoña.
Podemos fácilmente imaginarnos los primeros años del niño príncipe: las fiestas, la caza, los trovadores, la guerra, en el marco poético del Medievo.
La vida de San Enrique parece que comienza como un bonito cuento de hadas, pero aquellos tiempos no eran de pura poesía; guerras y pestes se dejaban sentir y la lglesia atravesaba lo que se ha llamado su "edad de hierro". La sociedad sufría violentos vaivenes y, en uno de ellos, nuestro pequeño Santo tuvo que sufrir durante algunos años la persecución, mientras su padre, vencido en guerras familiares, era condenado al destierro.
Recobrada la calma y restablecido su padre en el trono de Baviera, el joven Enrique se dedicó al cultivo de las artes y las letras, bajo la custodia del santo obispo de Ratisbona, San Wolfgang, que había sido su padrino de bautismo y se cuidó de darle una esmerada educación cristiana.
A la muerte de su padre ocupó el trono nuestro Santo, que contaba por entonces veintidós años. Era uno de los príncipes más instruidos de su tiempo; joven y fuerte, su fama corrió pronto por toda Alemania, ganándose la simpatía general. Para completar el cuadro gozó también del amor, casándose con la princesa Cunegunda, con quien vivió tan santamente que hoy veneramos a ambos en los altares.
San Enrique fue un verdadero padre para sus súbditos; su ímpetu de mozo no le hizo olvidar la responsabilidad de ser rey.
Cuando algún señor feudal o alguna ciudad se sublevaban, cosa, por lo demás, harto frecuente en aquellos tiempos, sus jefes militares le aconsejaban destruir tales ciudades o fortalezas para castigo de su orgullo y escarmiento de los demás, pero el joven rey contestaba con calma:
—Dios no me dio la corona para hacer mal, sino para corregir a los que lo hacen.
Así poco a poco su gobierno se consolidaba cada vez más y su buena fama corría de boca en boca.
Una noche se le apareció en sueños su padrino, San Wolfgang, y le hizo leer en la muralla: "Después de seis", desvaneciéndose inmediatamente la aparición.
San Enrique creyó que se trataba de un anuncio de su próxima muerte en el plazo de seis días y redobló sus acostumbradas penitencias, poniéndose en las manos de Dios. Pero el sentido exacto de la aparición lo comprendió sólo después de seis años, ya que exactamente a los seis años de la aparición, el 1 de enero del año, 1002, fue proclamado emperador de Alemania. Acababa de morir el emperador Otón III y, como no dejaba descendencia directa, correspondía por derecho a San Enrique ocupar el trono del Imperio romano-germánico.
Reunidos los electores del Imperio declararon emperador a San Enrique, con gran gozo de todos sus súbditos. Sin embargo, para ocupar el trono al que tenía todos los derechos se vio obligado a hacer algunas guerras familiares contra otros pretendientes.
La situación del Imperio en aquellos momentos no era nada halagüeña. Numerosos señores feudales, marqueses u obispos, se hacían la guerra mutuamente, asolando el país con sus razzias. A su vez, el rey de Polonia intentaba invadir Alemania y los bizantinos presionaban en las fronteras del sur del Imperio.
Para poner fin a todo esto, San Enrique organizó un formidable ejército y poco a poco logró imponer la paz en todos sus dominios, haciendo, además, tributarios a los reyes vecinos. San Enrique contaba entre sus dotes personales un gran genio militar.
Interesado en la reforma espiritual del clero, el año 1007 convocó en Francfort un concilio general para tratar este tema. De todos los puntos del Imperio acudieron numerosos prelados. Cuando San Enrique entró en la sala del concilio se postró en tierra ante todos los obispos en humilde y pleno reconocimiento de su potestad en todos los asuntos espirituales; tal gesto de humildad no lo había hecho ningún emperador germano. Bajo la protección imperial el concilio dictó severas normas disciplinares y San Enrique se encargó de hacerlas cumplir.
El emperador fundó espléndidamente numerosos monasterios y nuevas iglesias. Por todas partes florecían nuevos claustros, en que los monjes se entregaban a sus obras de piedad y de cultura, y desde todos los rincones del Imperio miles de campanas volteaban dando gracias al emperador. En Alemania todavía se conservan muchas de las grandes catedrales de entonces. Sobre las antiguas ciudades se destaca su imponente masa, como auténticas fortalezas, y su silueta marca siempre dos torres o dos ábsides iguales, simbolizadores de los dos poderes: la Iglesia y el Imperio.
Pero en Italia los Estados Pontificios no gozaban de la misma paz. Toda Italia era un hervidero de luchas fratricidas y en los Estados del Papa reinaba la más completa anarquía.
San Enrique pasó a Italia con un fuerte ejército para restablecer el orden, pero tuvo que salir de nuevo hacia Polonia para sofocar la sublevación de aquella parte del Imperio. Toda la vida del Santo transcurre en un continuo zigzaguear de marchas militares y batallas para restablecer la paz y castigar a los malhechores.
San Enrique era amigo de la paz; tal vez por contraste con su azarosa vida amaba la delicia de un claustro silencioso y le gustaba darse a la oración completamente solo. Podía parecer que le gustaba ser monje.
Cierta vez, estando en Estrasburgo, en el año, 1012, maravillado de la piedad de los canónigos de la catedral quiso ser canónigo, y así se lo pidió al obispo que presidía el cabildo.
El obispo vio las buenas disposiciones del emperador, pero prefirió tomar su petición en broma y, siguiendo el juego, le pidió una promesa de obediencia:
—¿Estáis, señor, dispuesto a obedecerme en todo?
Y a decir verdad que el rey estaba bien dispuesto a renunciar a todo para hacerse miembro de aquel santo cabildo.
—Pues bien; yo os ordeno, en virtud de santa obediencia, que continuéis rigiendo el Imperio como hasta ahora, porque el Señor os ha destinado para rey y no para canónigo.
El rey obedeció, pero fundó una rica prebenda para que un canónigo se ocupara siempre de rezar por el rey, con el título de "rey del coro" y los honores consiguientes. Tal tradición se conservó en Estrasburgo hasta bien entrado el siglo XIII.
Entretanto murió en Roma el papa Sergio IV y fue elegido sucesor el papa Benedicto VIII, pero éste fue expulsado de Roma por el antipapa Gregorio y tuvo que refugiarse junto al emperador, el cual hizo una marcha sobre Roma para colocar al verdadero Papa en la Santa Sede. El Papa, en agradecimiento, le regaló un globo de oro adornado con piedras preciosas, representando su soberanía sobre el mundo, y desde entonces ése fue el símbolo de los emperadores. En tal ocasión San Enrique y su esposa fueron ungidos y coronados como emperadores de la cristiandad. Roma celebró con gran júbilo aquellas fiestas; parecía como si, bajo signo cristiano, hubiera resucitado otra vez el antiguo Imperio de Roma. Era el 14 de febrero del año 1014.
Seguramente pocos reyes pudieron gozar como San Enrique del amor de sus súbditos, y sus vasallos recibieron como un don del cielo el tener tan buen rey.
A su muerte, el emperador hizo llamar a los padres de su esposa y a los grandes de la corte y, tornando dulcemente la mano a Santa Cunegunda, les dijo: "He aquí a la que vosotros me habéis dado por mujer ante Cristo, como me la disteis virgen, virgen la pongo otra vez en las manos de Dios y en las vuestras". Luego dictó su testamento y fue a reunirse con los santos.
En Grona las campanas tocaban a muerto el 13 de julio de 1024. Mientras tanto una gran procesión trasladaba los restos de San Enrique emperador a la catedral de Barnberg, donde todavía se conservan.

martes, 29 de junio de 2010

29 de junio, San Pedro y San Pablo

SAN PEDRO Y SAN PABLO
El mundo Cristiano festeja hoy,
el martirio de los dos apóstoles,
San Pedro y San Pablo.


jueves, 27 de mayo de 2010

Os doy el mandamiento de que os améis


"Os doy el mandamiento de que os ameis, Y que os perdonéis

¿Habeis comprendido?

Aunque en el mundo haya odio, en vosotros haya solo amor. Hacia todos

¡ Cuantos traidores encontraréis en vuestro camino !

Pero no debeís odiarlos y devolverles mal por mal.

Si eso hiciereis, el Padre os aborrecerá a vosotros.

Antes de vosotros, fui odiado y traicionado Yo.

Y ya veis que Yo no odio.

El mund0 no puede amar lo que no es como él.


Por tanto no os amará.

Si fuerais suyo, os amaría; pero no sois del mundo,

pues que Yo os he tomado de entre el mundo.

Y por eso sois odiados. Os he dicho:

el siervo no es más que su señor.

Si me han perseguido a mí

os perseguirán también a vosotros.

Si me han escuchado a mí

os escucharán también a vosotros.

Pero todo lo harán en causa de mi Nombre,

porque no conocen, no quieren conocer al que me ha enviado.

Si no hubiera venido y no hubiera hablado,

no serían culpables,pero ahora su pecado no tiene disculpa.

Han visto mis obras, oído mis palabras,y, no obstante, me han odiado,

y conmigo a mi Padre.

Porque yo y el Padre, somos una sola unidad con el Amor.

Pero estaba escrito,

me odiaste sin motivo.

jueves, 18 de marzo de 2010

Aniversario de la Muerte de Jaques de Molay


Hoy 18 de Marzo,es el aniversario del asesinato del ùltimo Gran Maestre templario. Fue quemado en la hoguera una noche como la de hoy frente a la catedral de Notre Dame en Parìs. Los culpables de esta muerte el Rey de Francia, Felipe IV "El Hermoso" y el Papa Clemente V.

Cuenta la leyenda, que a estos dos, desde la hoguera, Jaques de Molay, les hizo una invitaciòn con la siguiente frase:


"Dios sabe quièn se equivoca y ha pecado, la desgracia se abatirà pronto sobre aquellos que nos han condenado sin razòn. Dios vengarà nuestra muerte. Señor, sabed que,en verdad,todos aquellos que nos son contrarios, por nosotros van a sufrir."Clemente, y tù tambièn Felipe,traidores a la palabra dada, ¡ os emplazo a los dos ante el tribunal de Dios!....Atì,Clemente, antes de cuarenta dìas, y a tì, Felipe, dentro de este año..."


Debìan ser gente agradecida tanto del Papa como del Rey porque aceptaron, no sabemos si de buen grado, pero acudieron puntuales a su cita.




Dios guarde a Jaques de Molay y los Caballeros Templarios que fueron perseguidos y quemados una noche como hoy....


"Non Nobis, Domine, Non Nobis, Sed Nomine Tuo Da Gloriam..."

sábado, 27 de febrero de 2010

Una Vela por las Vìctimas...


Solicito humildemente
a los Hermanos y Hermanas de la Orden del Temple en el mundo,

una vela y un Pater Noster,

por las Vìctimas en mi paìs Chile, como tambien en Japòn.


Que Dios guìe sus almas...


Non Nobis...

martes, 2 de febrero de 2010

UN SOLO TEMPLE UNA SOLA BANDERA


Un lema para este año 2010

A todos los queridos hermanos Caballeros Templarios, un fraternal saludo de nuestra patria, orando por la Unión en el amor de Cristo y del Temple de una sola bandera. hermanos en las causas justas y el Señor guíe nuestros pasos. Larga vida al Templo

Para servir a Dios y la Orden
S.E. + Gerardo González Escobedo
Prior General de Chile


A motto for this year 2010

To all the beloved brothers Knights Templar , fraternal greetings from our homeland, praying for the Union in the love of Christ and Templar of an single flag. brothers on the just causes and the Lord guide our steps. Long Life at Temple
To serve God and the Order
S.E. + Gerardo Gonzalez Escobedo
Prior General of Chile



Uno slogan per l'anno 2010

A tutti i cari fratelli Cavalieri Templari, un fraterno saluto del nostro Paese, pregando per l'Unione l'amore di Cristo e del Tempio di un'unica bandiera. fratelli nelle cause giuste e Il Signore guidi i nostri passi. Long live the Temple

Di servire Dio e l'Ordine
S.E. + Gerardo GonzalezEscobedo
Priore Generale del Cile



Un slogan pour 2010

Pour tous les chers frères Chevaliers Templiers, un salut fraternel de notre pays, en priant pour l'Union pour l'amour du Christ et le Temple d'une bannière unique. frères dans toutes les causes justes, et le Seigneur guide nos pas. Viva Temple

Pour servir Dieu et l'Ordre
S.E. + Gerardo Gonzalez Escobedo
Prieur général du Chili

miércoles, 20 de enero de 2010

SAN SEBASTIAN


San Sebastián, oficial de la guardia pretoriana, Roma, 288. Se dice de él que entró a la vida militar para poder ayudar a los cristianos que estaban prisioneros. Una vez un mártir estaba para desanimarse a causa de las lágrimas de sus familiares, pero el militar Sebastián lo animó a ofrecer su vida por Jesucristo, y así aquel creyente obtuvo el glorioso martirio. Dicen los antiguos documentos que Sebastián era Capitán de la Guardia en el Palacio Imperial en Roma, y aprovechaba ese cargo para ayudar lo más posible a los cristianos perseguidos. Pero un día lo denunciaron ante el emperador por ser cristiano. Maximino lo llamó y lo puso ante la siguiente disyuntiva: o dejar de ser cristiano y entonces ser ascendido en el ejército, o si persistía en seguir creyendo en Cristo ser degradado de sus cargos y ser atravesado a flechazos. Sebastián declaró que sería seguidor de Cristo hasta el último momento de su vida, y entonces por orden del emperador fue atravesado a flechazos. En Roma le levantaron desde muy antiguos tiempos una basílica en su honor. Ha sido invocado por muchos siglos como su Patrono contra las flechas envenenadas y para librarse de plagas y enfermedades. San Ambrosio pronunció hermosos sermones acerca de San Sabastián. Es patrono de los arqueros, los soldados y los atletas. El nombre "Sebastián" significa: "Digno de respeto. Venerable"