miércoles, 13 de octubre de 2010

GRACIAS SEÑOR POR TU BONDAD


El maravilloso Desierto Florido de Atacama en Chile ha sido testigo estos dos últimos meses de un desgraciado acontecimiento, sin embargo también ha sido testigo del valor y el afán de supervivencia de los 33 mineros que quedaron atrapados en la mina de San José, así como el apoyo y la hermandad que entre las familias reinaba en el exterior, acampados durante estos setenta días en pleno desierto.

Hoy por fin han empezado a ver la luz del día y el mundo entero emocionado da gracias por este exitoso rescate y del cual muchos otros gobiernos deberían tomar nota.

Desde la Orden Católica Española del Temple queremos dar gracias a Dios a quien dedicaremos una novena y queremos felicitar a los 33 mineros, a sus familias, al gobierno de Chile y al pueblo entero de Chile.
Dios aprieta pero no ahoga hermanos, aunque a veces apriete muy fuerte. Y vosotros habéis demostrado que sois fuertes y cuando la situación lo requiere Chile es uno solo, una sola voz y una sola familia.

Bravo Chile
Agradecemos las palabras de nuestros Hermanos y Hermanas de España.

martes, 12 de octubre de 2010

13 de Octubre 1307

13 de Octubre 1307 el día de la infamia
ORACIÓN TEMPLARIA
(Es un momento para acercarnos a Dios y nuestro hermanos, que anunque no estemos Juntos podemos unirnos en Oracion, en mente y espiritu, el 13 de Octubre procura despertarte diez minutos antes de lo normal y disponte a realizar esta pequeña formula que nos unira y acortada la distancia, ya que somo uno mismo en union al Padre al Hijo y al Espiritu Santo)

Motivo de la Asamblea de Oracion (Historia):
El 13 de Octubre de 1307 (viernes): en Francia: los Caballeros Templarios, son entregados a traición a la Iquisición católica, y arrestados simultáneamente esa misma noche. Siete años más tarde, el 18 de marzo de 1314, se pondría fin a la Orden con la ejecución de su gran maestre, Jacques de Molay.
"El viernes 13 de octubre de 1307, el Gran Maestre y todos los caballeros templarios que se hallaban en su residencia de París fueron detenidos por orden del Rey Felipe, mientras al mismo tiempo se trataba de igual forma a todos los miembros de la orden en el resto de Francia. Se les pusieron grilletes de inmediato. El rey se apropió el castillo del Temple y se divulgó un panfleto que denunciaba a aquellos desdichados como a unos monstruos malévolos, cuyas acciones, e incluso sus palabras, eran suficientes para corromper la tierra y contaminar el aire; seguidamente se instó al vulgo a reunirse en el jardín real para oír los detalles de los increíbles crímenes que habían cometido los frailes del Temple. Habiendo, pues, acudido un gran número de personas de todas las parroquias de la capital, hicieron uso de la palabra varias personas designadas para tal propósito, y en el estilo oratorio más apropiado para exacerbar los sentimientos, pregonaron las acusaciones que se habían formulado contra la piadosa orden...". (Los caballeros templarios, Alexandre Dumas, padre)

Este 13 de Octubre de 2010, 703 años de esta noche triste de nuestra historia, invitamos a todos nuestros hermanos templario, aspirantes y amigos a Orar por:

PETICIONES
Oremos unidos en este dia de octubre, en el que se cumplen 703 años de la detención masiva y comienzo del martirio nuestros hermanos templarios.
Por el papa, los obispos y los sacerdotes para que a ejemplo de Jesús sigan sirviendo al pueblo de Dios con amor y alegría. Roguemos al Señor.
Por nuestros gobernantes para que creen un mundo de abundancia en el que nadie quede excluido. Roguemos al Señor.
Por nuestra comunidad templaria en Chile y el Mundo para que reconozcan a Cristo escuche la voz del Espíritu. Roguemos al Señor.
Por los enfermos, los cansados y todos los que sufren incomprensión para que el Señor les visite a través de los hermanos. Roguemos al Señor.
Por todos los difuntos de nuestra comunidad templaria historica y en especial a los perseguidos, torturados y muertos en esos dias de Octubre de 1307 para que el Señor de la vida y de la muerte les conceda el premio de la resurrección. Roguemos al Señor.
Por los perseguidos que sufren hoy en el mundo injustamente. Que se la dé especialmente a todos aquellos que son perseguidos por ser y vivir como cristianos. Que el Señor no tenga en cuenta nuestros pecados, sino la fe de esa Iglesia mártir.Roguemos al Señor
Por los lideres de paises que dentro de sus leyes prohiben la Fe Cristiana, persiguen y matan a nuestros hermanos, para que Dios los ilumine y cambie su forma de pensar. Roguemos al Señor
Por nuestro hermanos Cristianos Venezolanos que son atentados, motivados y obligados a cambiar su Fe. Roguemos al Señor
Por nosotros para que el Señor nos de fuerza para no desfallecer en los momentos de prueba y tensión que vive la Iglesia y el mundo y ser capaces de testimoniar que Dios es nuestro Padre y que él vela por todos y cada uno de nosotros, creyentes o no.Roguemos al Señor
Pidamos la bendicion de Dios Todopoderoso, su hijo y su santa madre sobre Venezuela y bendecimos a nuestros hermanos y nuestro pais. Roguemos al Señor
Pidamos para que que seamos capaces de recitar el Padre Nuestro con la confianza con que Jesús quiso que lo hiciéramos para llamar Padre a Dios y, en consecuencia, vivir la realidad de ser hermanos, aun en medio de la injusticia, las tragedias y las miserias morales que parecen ser los grandes valores de hoy en día. Roguemos al Señor
Adoptando una actitud de Paz y recogimiento, nos disponemos a elevar una Plegaria a Dios:

En el Nombre del +Padre, del +Hijo y del +Espiritu Santo.

Salmo 55 Exaudi Deus
R: Escucha, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica.
Escucha, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica.
Escucha, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica.
Hazme caso y respóndeme; me agitan mis ansiedades.
Escucha, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica.
Me turba la voz del enemigo, la mirada feroz del malvado;
Escucha, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica.
Porque sobre mí echan maleficios, y con furor me persiguen.
Escucha, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica.
Mi corazón dentro de mí trepida, y terrores de muerte sobre mí han caído.
Escucha, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica.
Temor y temblor vinieron sobre mí, y espanto me ha cubierto.
Escucha, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica.
Y dije: "¡Quién me diese alas como de paloma! volaría yo, y descansaría.
Escucha, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica.
Ciertamente huiría lejos; moraría en el desierto.
Escucha, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica.
Me apresuraría a escapar del viento borrascoso y de la tempestad".
Escucha, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica.
Devóralos, Soberano mío; confunde su lenguaje; porque he visto violencia y lucha en la ciudad.
Escucha, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica.
Día y noche los vigilantes hacen rondas sobre sus muros, pero maldad e intriga hay en medio de ella.
Escucha, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica.
Corrupción hay en ella; opresión y engaño no se apartan de sus plazas.
Escucha, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica.
Si un adversario me injuriase, lo habría soportado; si un enemigo se alzace contra mí, me escondería de él.
Escucha, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica.
Pero eres tú, mi amigo íntimo, mi compañero y mi confidente.
Escucha, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica.
Nos unía una gran intimidad, y juntos andábamos con la multitud por la casa de Dios.
Escucha, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica.
Que la muerte les sorprenda; que desciendan vivos a la tumba; pues la maldad anida entre ellos.
Escucha, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica.
Pero yo invoco a Dios, y el Señor me salva.
Escucha, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica.
Tarde, mañana y al mediodía, me quejo y lloro, y él oye mi voz.
Escucha, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica.
El me rescata en paz de la batalla que me hacen, porque son muchos contra mí.
Escucha, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica.
Dios, el que reina eternamente, me escucha, y los abate, por cuanto no cambian, ni temen a Dios.
Escucha, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica.
Mi compañero levantó la mano contra su aliado, violando su pacto.
Escucha, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica.
Su hablar es más suave que la mantequilla, pero hay guerra en su corazón.
Escucha, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica.
Sus palabras son más suaves que el aceite, mas ellas son espadas desenvainadas.
Escucha, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica.
Echa sobre el Señor tu carga, y él te sustentará; jamás permitirá que el justo tropiece.
Escucha, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica.
Mas tú, oh Dios, harás caer al pozo de perdición a los sanguinarios y engañadores.
Escucha, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica.
No llegarán a la mitad de sus días, pero yo en ti confiaré.
Escucha, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica.

Con la misma actitud de paz y recogimiento, en silencio y abandonando cualquier pensamiento que no sea de Union con El Señor

Oramos desde el Corazon el Padre Nuestro

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre.
Venga a nos tu Reino, hágase tu Voluntad como en los Cielos así en la tierra.
El pan nuestro substancial, dánoslo hoy, y perdona nuestras ofensas, como perdonamos a los que nos ofenden.
Y no nos dejes caer en la tentación, más líbranos del mal.
Porque Tuyo es el Reino, el Poder y la Gloria, Padre, Hijo y Espíritu Santo,
ahora y siempre y en los siglos de los siglos.
Amen.
En el Nombre del +Padre, del +Hijo y del +Espiritu Santo

Non Nobis...
Recomendamos ese dia ir juntos a Misa y ofrecerla por la memoria de todos los santos martires de persecusion y tortura en el mundo a todo lo largo de la historia en especial nuestros hermanos templarios.

“En las manos del Señor el corazón del rey es como un río: sigue el curso que el Señor le ha trazado”
(Proverbios 21:1)

jueves, 7 de octubre de 2010

NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO


NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO

Cuenta la historia que la Virgen se apareció en 1208 a Santo Domingo de Guzmán en una capilla del monasterio de Prouilhe (Francia) con un rosario en las manos, le enseñó a rezarlo y le dijo que lo predicara entre los hombres; además, le ofreció diferentes promesas referentes al rosario. El santo se lo enseñó a los soldados liderados por su amigo Simón IV de Montfort antes de la Batalla de Muret, cuya victoria se atribuyó a la Virgen. Por ello, Montfort erigió la primera capilla dedicada a la imagen.

En el siglo XV su devoción había decaído, por lo que nuevamente la imagen se apareció al beato Alano de la Rupe, le pidió que la reviviera, que recogiera en un libro todos los milagros llevados a cabo por el rosario y le recordó las promesas que siglos atrás dio a Santo Domingo.

En el siglo XVI, San Pío V instauró su fecha el 7 de octubre, aniversario de la victoria en la Batalla de Lepanto (atribuida a la imagen), denominándola Nuestra Señora de las Victorias; además, agregó a la letanía de la Virgen el título de Auxilio de los Cristianos. Su sucesor, Gregorio XIII, cambió el nombre de su festividad al de Nuestra Señora del Rosario.[2] A causa de la victoria en la batalla de Temesvár en 1716, atribuida por Clemente XI a la imagen, el papa ordenó que su fiesta se celebrase por la Iglesia universal. León XIII, cuya devoción por esta advocación hizo que fuera apodado el Papa del Rosario, escribió unas encíclicas referentes al rosario, consagró el mes de octubre al rosario e incluyó el título de Reina de Santísimo Rosario en la letanía de la Virgen.[2]

Como anécdotas, tanto la Virgen de Lourdes en su aparición de 1858 como la de Fátima en 1917 pidieron a sus aparecidos que rezasen el rosario. Gran parte de los papas del siglo XX fueron muy devotos de esta advocación, y Juan Pablo II manifestó en 1978 que el rosario era su oración preferida.

miércoles, 6 de octubre de 2010

HOY COMO LOS DÍAS DE NOÉ




Y el Señor vio que era mucha la maldad de los hombres en la tierra,

y que toda intención de los pensamientos

del corazón de ellos era solamente hacer mal.

Y se arrepintió el Señor de haber hecho al hombre en la tierra,

y sintió tristeza en su corazón.

Y dijo Dios:
Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado,
desde el hombre hasta la bestia,
y hasta el reptil y las aves del cielo;
pues me arrepiento de haberlos hecho.

.(Génesis 6:5-7)

lunes, 4 de octubre de 2010

Un Fraternal Saludos a nuestros Hermanos Franciscanos


Un fraternal saludo a todos los hermanos Franciscanos en el día de San Francisco, y a todos los que compartimos sus enseñanzas y el amor de nuestro Señor.

martes, 13 de julio de 2010

Los hermanos de Chile saludan Fraternalmente a nuestro Hermano Enrique Terceiro
en el día de su Santo, Dios le bendiga siempre y le ilumine el camino.

Orden Católica Caballeros Templarios de Chile

13 de julio
SAN ENRIQUE
emperador

(† 1024)
En la primavera del año 973 el ducado de Baviera celebraba con grandes festejos el nacimiento del príncipe heredero. Este niño, que llegaría a ser emperador y santo, era hijo de Enrique el Batallador, duque de Baviera, y de la princesa Gisela de Borgoña.
Podemos fácilmente imaginarnos los primeros años del niño príncipe: las fiestas, la caza, los trovadores, la guerra, en el marco poético del Medievo.
La vida de San Enrique parece que comienza como un bonito cuento de hadas, pero aquellos tiempos no eran de pura poesía; guerras y pestes se dejaban sentir y la lglesia atravesaba lo que se ha llamado su "edad de hierro". La sociedad sufría violentos vaivenes y, en uno de ellos, nuestro pequeño Santo tuvo que sufrir durante algunos años la persecución, mientras su padre, vencido en guerras familiares, era condenado al destierro.
Recobrada la calma y restablecido su padre en el trono de Baviera, el joven Enrique se dedicó al cultivo de las artes y las letras, bajo la custodia del santo obispo de Ratisbona, San Wolfgang, que había sido su padrino de bautismo y se cuidó de darle una esmerada educación cristiana.
A la muerte de su padre ocupó el trono nuestro Santo, que contaba por entonces veintidós años. Era uno de los príncipes más instruidos de su tiempo; joven y fuerte, su fama corrió pronto por toda Alemania, ganándose la simpatía general. Para completar el cuadro gozó también del amor, casándose con la princesa Cunegunda, con quien vivió tan santamente que hoy veneramos a ambos en los altares.
San Enrique fue un verdadero padre para sus súbditos; su ímpetu de mozo no le hizo olvidar la responsabilidad de ser rey.
Cuando algún señor feudal o alguna ciudad se sublevaban, cosa, por lo demás, harto frecuente en aquellos tiempos, sus jefes militares le aconsejaban destruir tales ciudades o fortalezas para castigo de su orgullo y escarmiento de los demás, pero el joven rey contestaba con calma:
—Dios no me dio la corona para hacer mal, sino para corregir a los que lo hacen.
Así poco a poco su gobierno se consolidaba cada vez más y su buena fama corría de boca en boca.
Una noche se le apareció en sueños su padrino, San Wolfgang, y le hizo leer en la muralla: "Después de seis", desvaneciéndose inmediatamente la aparición.
San Enrique creyó que se trataba de un anuncio de su próxima muerte en el plazo de seis días y redobló sus acostumbradas penitencias, poniéndose en las manos de Dios. Pero el sentido exacto de la aparición lo comprendió sólo después de seis años, ya que exactamente a los seis años de la aparición, el 1 de enero del año, 1002, fue proclamado emperador de Alemania. Acababa de morir el emperador Otón III y, como no dejaba descendencia directa, correspondía por derecho a San Enrique ocupar el trono del Imperio romano-germánico.
Reunidos los electores del Imperio declararon emperador a San Enrique, con gran gozo de todos sus súbditos. Sin embargo, para ocupar el trono al que tenía todos los derechos se vio obligado a hacer algunas guerras familiares contra otros pretendientes.
La situación del Imperio en aquellos momentos no era nada halagüeña. Numerosos señores feudales, marqueses u obispos, se hacían la guerra mutuamente, asolando el país con sus razzias. A su vez, el rey de Polonia intentaba invadir Alemania y los bizantinos presionaban en las fronteras del sur del Imperio.
Para poner fin a todo esto, San Enrique organizó un formidable ejército y poco a poco logró imponer la paz en todos sus dominios, haciendo, además, tributarios a los reyes vecinos. San Enrique contaba entre sus dotes personales un gran genio militar.
Interesado en la reforma espiritual del clero, el año 1007 convocó en Francfort un concilio general para tratar este tema. De todos los puntos del Imperio acudieron numerosos prelados. Cuando San Enrique entró en la sala del concilio se postró en tierra ante todos los obispos en humilde y pleno reconocimiento de su potestad en todos los asuntos espirituales; tal gesto de humildad no lo había hecho ningún emperador germano. Bajo la protección imperial el concilio dictó severas normas disciplinares y San Enrique se encargó de hacerlas cumplir.
El emperador fundó espléndidamente numerosos monasterios y nuevas iglesias. Por todas partes florecían nuevos claustros, en que los monjes se entregaban a sus obras de piedad y de cultura, y desde todos los rincones del Imperio miles de campanas volteaban dando gracias al emperador. En Alemania todavía se conservan muchas de las grandes catedrales de entonces. Sobre las antiguas ciudades se destaca su imponente masa, como auténticas fortalezas, y su silueta marca siempre dos torres o dos ábsides iguales, simbolizadores de los dos poderes: la Iglesia y el Imperio.
Pero en Italia los Estados Pontificios no gozaban de la misma paz. Toda Italia era un hervidero de luchas fratricidas y en los Estados del Papa reinaba la más completa anarquía.
San Enrique pasó a Italia con un fuerte ejército para restablecer el orden, pero tuvo que salir de nuevo hacia Polonia para sofocar la sublevación de aquella parte del Imperio. Toda la vida del Santo transcurre en un continuo zigzaguear de marchas militares y batallas para restablecer la paz y castigar a los malhechores.
San Enrique era amigo de la paz; tal vez por contraste con su azarosa vida amaba la delicia de un claustro silencioso y le gustaba darse a la oración completamente solo. Podía parecer que le gustaba ser monje.
Cierta vez, estando en Estrasburgo, en el año, 1012, maravillado de la piedad de los canónigos de la catedral quiso ser canónigo, y así se lo pidió al obispo que presidía el cabildo.
El obispo vio las buenas disposiciones del emperador, pero prefirió tomar su petición en broma y, siguiendo el juego, le pidió una promesa de obediencia:
—¿Estáis, señor, dispuesto a obedecerme en todo?
Y a decir verdad que el rey estaba bien dispuesto a renunciar a todo para hacerse miembro de aquel santo cabildo.
—Pues bien; yo os ordeno, en virtud de santa obediencia, que continuéis rigiendo el Imperio como hasta ahora, porque el Señor os ha destinado para rey y no para canónigo.
El rey obedeció, pero fundó una rica prebenda para que un canónigo se ocupara siempre de rezar por el rey, con el título de "rey del coro" y los honores consiguientes. Tal tradición se conservó en Estrasburgo hasta bien entrado el siglo XIII.
Entretanto murió en Roma el papa Sergio IV y fue elegido sucesor el papa Benedicto VIII, pero éste fue expulsado de Roma por el antipapa Gregorio y tuvo que refugiarse junto al emperador, el cual hizo una marcha sobre Roma para colocar al verdadero Papa en la Santa Sede. El Papa, en agradecimiento, le regaló un globo de oro adornado con piedras preciosas, representando su soberanía sobre el mundo, y desde entonces ése fue el símbolo de los emperadores. En tal ocasión San Enrique y su esposa fueron ungidos y coronados como emperadores de la cristiandad. Roma celebró con gran júbilo aquellas fiestas; parecía como si, bajo signo cristiano, hubiera resucitado otra vez el antiguo Imperio de Roma. Era el 14 de febrero del año 1014.
Seguramente pocos reyes pudieron gozar como San Enrique del amor de sus súbditos, y sus vasallos recibieron como un don del cielo el tener tan buen rey.
A su muerte, el emperador hizo llamar a los padres de su esposa y a los grandes de la corte y, tornando dulcemente la mano a Santa Cunegunda, les dijo: "He aquí a la que vosotros me habéis dado por mujer ante Cristo, como me la disteis virgen, virgen la pongo otra vez en las manos de Dios y en las vuestras". Luego dictó su testamento y fue a reunirse con los santos.
En Grona las campanas tocaban a muerto el 13 de julio de 1024. Mientras tanto una gran procesión trasladaba los restos de San Enrique emperador a la catedral de Barnberg, donde todavía se conservan.

martes, 29 de junio de 2010

29 de junio, San Pedro y San Pablo

SAN PEDRO Y SAN PABLO
El mundo Cristiano festeja hoy,
el martirio de los dos apóstoles,
San Pedro y San Pablo.